IARegulación de la IA
ChatGPT pondrá una marca de agua invisible a sus textos en la Unión Europea
OpenAI empezará a incluir una marca de agua invisible, llamada textGrain, en el texto de ChatGPT y Codex en la Unión Europea para cumplir la Ley de IA. Fuera de la UE, la función es opcional en la API.

OpenAI anunció el 5 de octubre de 2026 que agregará una marca de agua invisible al texto que generan ChatGPT y Codex en la Unión Europea. Según TechCrunch, el cambio responde a las reglas de transparencia de la Ley de IA europea, que entraron en vigor el 2 de agosto y obligan a las empresas de inteligencia artificial a marcar el contenido generado por estas herramientas para que otros sistemas puedan identificarlo.
La empresa indicó que el despliegue llegará en las próximas semanas a los usuarios elegibles de ChatGPT y Codex en la Unión Europea, en todos los planes. Por ahora no será la opción por defecto en el resto del mundo. Los desarrolladores que usan la API de OpenAI en cualquier país pueden activar la marca de agua en modelos seleccionados desde el día del anuncio, aunque la función viene desactivada de forma predeterminada.
Cómo funciona
El método se llama textGrain y no añade símbolos, caracteres ocultos ni ningún elemento visible. De acuerdo con TechCrunch, el sistema influye de forma sutil en la elección de palabras: usa una clave secreta para ordenar las predicciones de la siguiente palabra, y la suma de muchos de esos pequeños ajustes permite que un detector identifique el texto generado por IA usando solo el texto y la clave. Según la empresa, la marca se mantiene aunque el texto se copie y se pegue.
OpenAI publicó un informe técnico sobre el método, firmado junto con investigadores de la Universidad de Pensilvania y de la Universidad de Yale. El documento explica que el detector solo necesita el texto generado y la clave secreta. La empresa afirmó, según TechCrunch, que la marca no identifica al usuario y que no produjo cambios relevantes en el rendimiento de sus modelos.
Los límites de la detección
Las cifras que difundió OpenAI muestran que la detección pierde eficacia cuando el texto se modifica. Según BleepingComputer, en una evaluación con pasajes de 400 tokens, sustituir el 10 % de las palabras por sinónimos redujo la tasa de detección de cerca del 92 % al 66 %, y reemplazar el 25 % la bajó al 17 %.
La extensión del texto también influye. Con una tasa de falsos positivos del 1 %, la detección fue de alrededor del 80 % en respuestas de 200 tokens y de cerca del 95 % en respuestas de 400 tokens, de acuerdo con el mismo medio. La empresa indicó que los pasajes cortos, las respuestas de matemáticas y los textos traducidos son más difíciles de detectar.
OpenAI advirtió que la ausencia de una marca detectada no prueba que el texto lo haya escrito una persona: puede ser demasiado corto, estar editado o traducido, o provenir de la herramienta de otra empresa. Según BleepingComputer, una marca detectada tampoco revela quién generó el texto, su cuenta, la instrucción usada ni la conversación, ni indica cuánto del trabajo final escribió o editó una persona.
El detector no estará abierto al público por ahora. La empresa abrió solicitudes, pero el acceso inicial se limitará a investigadores y organizaciones especializadas aprobadas.
Antecedentes
Según TechCrunch, unos dos meses antes Anthropic había anunciado que marcaría el texto generado por Claude en todo el mundo. El mismo medio recordó que The Wall Street Journal informó en 2024 que OpenAI ya había desarrollado una marca de agua para texto y había decidido no lanzarla, en parte por la preocupación de que los usuarios se pasaran a servicios que no la usaran. Anthropic, Google, Meta, Microsoft y OpenAI se adhirieron al código de buenas prácticas de la Unión Europea sobre contenido generado por IA.
Qué significa para los usuarios hispanohablantes
En España, como en el resto de la Unión Europea, el texto producido con ChatGPT y Codex llevará esta marca una vez completado el despliegue. En América Latina no cambia nada por el momento, dado que OpenAI no la activará por defecto fuera de la UE.
Para docentes, universidades y empresas, el anuncio no supone todavía una herramienta para comprobar si un texto fue escrito con ChatGPT: el detector está restringido y, según los datos de la propia empresa, su eficacia baja cuando el texto se edita o se traduce.




